274. Words (Dana Gioia)
"To name is to know and remember"
Me envía C. el artículo que saldrá en “Omnes” sobre Dana Gioia, “un poeta sacramental”. Hace unos meses me preguntó por los poetas que había descubierto en Estados Unidos y salió el nombre de Dana Gioia, que no es sólo un gran poeta, sino un gran hombre, un generoso patrón de las artes y, en palabras de Tyler Cowen, “an information billionaire”, esto es, un tipo cultísimo, que puede hablar con sabiduría de prácticamente cualquier cosa. Hizo un Máster en Harvard de literatura comparada donde estudió con Elizabeth Bishop; lo cuenta en un librito muy entretenido, delicioso de leer: Studying With Miss Bishop. Ahí decidió que quería ser poeta e hizo lo obvio: un MBA en Stanford. Suena a broma, pero él mismo dice que es la única persona en el mundo en haber hecho un MBA porque quería ser poeta (no “a pesar de”). Sabía que no quería dar clases de poesía ni entrar en la Academia, así que tenía que buscarse algo que le permitiera escribir por las noches. Hizo su fortuna en el mundo corporativo, hasta que logró dedicarse de lleno a la escritura. (Ahora tiene un una serie de vídeos en los que habla precisamente de esto: “Becoming a writer when you have a full-time job”). Su poesía es estupenda, pero reconozco que me gusta más su crítica literaria. Uno de sus ensayos más conocidos, Can poetry matter?, es uno de los artículos del Atlantic que más respuestas ha generado en su historia. A mí el que más me gusta es Christianity and Poetry.
Gioia llegó a ser el presidente del National Endowment for the Arts, donde hizo una gran labor por revitalizar la poesía en las escuelas, promoviendo concursos de recitación que resultaron siendo muy populares. Por si fuera poco, Gioia es, además, un hombre de una profunda fe, Católico hasta los huesos y uno de los promotores de “The Catholic Imagination Conference”, un evento bienal que es toda una celebración de la literatura y de la fe. Las conferencias de Dallas y Notre Dame han sido, sin duda, las mejores conferencias en las que he estado (cf.).
He tenido la suerte de escuchar a Gioia recitar sus poemas muchas veces. Siempre recita “Pity the Beautiful” y “Marriage of Many Years”. En una de esas lecturas le habían dado a los donantes de la institución que lo había traído una copia “de lujo” —con impresión tipográfica, muy bonita, firmado— de uno de sus poemas (The End of the World) . Tuve la osadía de escribirle después al organizador y me envió una copia, que me he traído conmigo a España (signo de lo que me importa).
Hay mucho de Gioia en internet. Una de las últimas cosas que escuché fue la entrevista en la que David Perell, que se dedica a entrevistar escritores y leer sobre escritura, concluyó que era la conversación más profunda sobre la escritura que había tenido.
Es difícil elegir un poema para plantar hoy en el jardín, así opto por uno de los más metafísicos y cuelo aquí en los links un par más, los relacionados con la muerte de su primer hijo cuando era aún un bebé. “Prayer” es quizá mi favorito de todos sus poemas, pero también está “Planting a Sequoia” y “Pentecost”.
WORDS Dana Gioia The world does not need words. It articulates itself in sunlight, leaves, and shadows. The stones on the path are no less real for lying uncatalogued and uncounted. The fluent leaves speak only the dialect of pure being. The kiss is still fully itself though no words were spoken. And one word transforms it into something less or other-- illicit, chaste, perfunctory, conjugal, covert. Even calling it a kiss betrays the fluster of hands glancing the skin or gripping a shoulder, the slow arching of neck or knee, the silent touching of tongues. Yet the stones remain less real to those who cannot name them, or read the mute syllables graven in silica. To see a red stone is less than seeing it as jasper-- metamorphic quartz, cousin to the flint the Kiowa carved as arrowheads. To name is to know and remember. The sunlight needs no praise piercing the rainclouds, painting the rocks and leaves with light, then dissolving each lucent droplet back into the clouds that engendered it. The daylight needs no praise, and so we praise it always-- greater than ourselves and all the airy words we summon.

